MALVA: Así que, entre canchos y barruecos, termina uno acordándose...

Así que, entre canchos y barruecos, termina uno acordándose de que a unos 300 kilómetros de aquí, se estarán juntando, aunque sea en el cementerio, los cuatro gatos que quedan de Malva y te llevan los demonios por no poder estar por allí. Y es que no te consuela ni siquiera saber que Díaz Ferrán también se habrá quedado sin puente porque, como tendrá mucho que trabajar, no habrá podido ir, el hombre.