MALVA: Ahora, cuando no me libré fue la vez que fuimos a Bustillo...

Ahora, cuando no me libré fue la vez que fuimos a Bustillo a por tabaco y a comerle los bollos a Azucena, la del estanco, cuando entraba pa’dentro a buscar el “Peninsulares”. Me llevó Celso, en la barra. Y me trajo, claro, pero al llegar a la cuesta abajo que va desde el cruce de Bustillo a la ermita, se me debió de dormir el pie de manera que lo fui a meter entre los radios de la rueda delantera. Dimos la vuelta el carnero y, tanto Celso como la bici, cayeron encima de mí que no tuve más remedio que amorrarme al suelo y partirme el labio… de la risa, tú verás. Me acuerdo también que aquella tarde de domingo, terminé de pasarla en casa, con Ángel el Majo, que en paz descanse, que me había llevado hasta allí. ¡Otra inyección del tétanos! Hasta siete me pusieron de pequeño.