Buenos días. Anoche os dejé con la palabra en la boca pero es que, como habréis visto en los telediarios, cayó una granizada descomunal en Cáceres. En Malpartida sólo fue agua y aire, pero como venía hostigada, nos entró hasta el salón y tuvimos que achicar una miaja. El que peor lo pasó fue el perrino que tenemos. Después de enredar to lo que quiso con el cepillo y la fregona que estábamos usando, en un descuido se nos quedó fuera al cerrar la puerta y, en ese momento, pegó un relampampucio de los más gordos que he visto y oído en mi vida y, el pobre, entró descolorido como la pared.