Han sido unas fiestas maravillosas, a pesar de empezar con tan mal pié, han sido muy entrañables. Ha habido muchísima gente. Ayer la ermita estaba a tope, ¡y la gente que había fuera!. La procesión era interminable, no recuerdo ningún año de tantísimo personal. Y la limonada también estaba hasta la bandera. Por cierto estaba muy buena, no sé quién la haría pero estaba dulce y fresca, riquísima.