MALVA: Eso sí, los que traían la punta mellada, los cambiaba...
Eso sí, los que traían la punta mellada, los cambiaba por otros y excuso aguzarlos. Simplemente, por medio de unos flejes, les apretaba la trócola hasta que se retorcían ellos solos y con eso te evitaban algún gañafón imprevisto.