MALVA: El quiosquero, como no podía ser de otra manera, era...

El quiosquero, como no podía ser de otra manera, era tan falto de luces que no había forma de que entendiera nadie.
-“Bon giorno”, dije yo, que pa eso soy el hermano del que vivió dos años en Roma. “Billeti transporti”, le pedí al quiosquero que ni contestaba ni casi nos miraba, siquiera.
-“ ¿Quanti?” preguntó él.