De todas formas mereció la pena ir, porque está el embalse lleno hasta los topes. Estuvo toda la mañana medio llovisniando y fué muy agradable. Nos tomamos un café en un sitio muy bonito que hay en Ricobayo junto a la playa, la cual por cierto está desaparecida. Luego nos comimos un bacalao buenísimo (yo lo miré un poco) y vete diciendo.