Mientras le dan la sentencia,
alma, con tristes suspiros,
decid a su Eterno Padre
que se duela de su hijo.
Señor, aquí está el esclavo,
que soy de la muerte digno;
pero está cerrado el cielo,
no querrá su Padre oíros.
Volved a la Virgen sacra
y acompañad su martirio,
que también mata el dolor
donde no llega el cuchillo.
alma, con tristes suspiros,
decid a su Eterno Padre
que se duela de su hijo.
Señor, aquí está el esclavo,
que soy de la muerte digno;
pero está cerrado el cielo,
no querrá su Padre oíros.
Volved a la Virgen sacra
y acompañad su martirio,
que también mata el dolor
donde no llega el cuchillo.