Ni cortos ni perezosos, el padre y la hija adelantan al cojo metiéndose por el barro y agarrando unas galochas de no te menees. El caso era llegar a tiempo al Auto Res.
Sin embargo, un poco más adelante, otra vecina se asoma a la puerta y, al llegar a su altura, el padre y la hija se detienen a darle los buenos días, como mandan las más elementales normas de educación cívico social.
Sin embargo, un poco más adelante, otra vecina se asoma a la puerta y, al llegar a su altura, el padre y la hija se detienen a darle los buenos días, como mandan las más elementales normas de educación cívico social.