Y ahora un chistecillo.
Era un hombre tan bueno, tan bueno, pero tan bueeno, un buenazo.
Que cuando murió, salió disparado como una bala hacia el
cielo.
Y cuando llegaba, estaba
San Pedro en la
puerta, lo ve venir,
y le dice muy rapido:
¡Di "me caguen Dio.., di me caguen Dio.., que te pasas!