MALVA: Al estudiante de mayor cabeza, le vinieron unas ganas...

Al estudiante de mayor cabeza, le vinieron unas ganas irrefrenables de arrear un azote en aquellas dos prominentes calvas, con tan mala puntería, que fue a rozar su mano con el morcón que, en ese instante, estaba a punto de soltarse del culo del calvo y precipitarse hacia el suelo.