CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Ahora que ni Adela ni Pedro nos oyen, se pueden contar algunas barbaridades de Gumer, q. e. p. d. Lo malo es como se entere Pedro porque este nos cuenta otra más grande.
Ahora que ni Adela ni Pedro nos oyen, se pueden contar algunas barbaridades de Gumer, q. e. p. d. Lo malo es como se entere Pedro porque este nos cuenta otra más grande.