Valdeón cuestiona su participación en el Silencio si la cofradía no admite a mujeres
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Un acto institucional y solemne. Zamora
TANIA SUTIL La decisión tomada el pasado domingo por la Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias de vetar la entrada de las mujeres a sus filas ha llevado a la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, a cuestionar su participación en el Juramento del Silencio que cada Miércoles Santo protagoniza el máximo mandatario o mandataria de la ciudad segundos antes de iniciar el desfile procesional. Desde que conoció el resultado de la votación, favorable a mantener su composición estrictamente masculina, la regidora reconoce que ha reflexionado sobre «qué pinta una mujer que representa a la ciudad haciendo un juramento para una cofradía donde ellas están excluidas», se sincera a la vez que apunta que «como poco, me tienen que hacer replantear mi actitud porque es inconcebible que en pleno siglo XXI se sucedan situaciones de discriminación de este tipo», sostiene.
Valdeón confía en que «el malestar que esta decisión ha producido en la sociedad se traslade a los cofrades» de cara a que el resultado de la votación «se reconduzca». En este sentido, hace un llamamiento a los integrantes de la Cofradía del Silencio para que «reflexionen sobre la decisión tomada, máxime cuando ha sido con muy poca participación y por una diferencia de veinte votos», indica a la vez que valora que «me gustaría pensar que se han confundido».
La propia alcaldesa reconocía ayer que el resultado de la votación de la asamblea extraordinaria, a la que acudieron sólo 168 de los 2.300 hermanos, supone «una gran decepción porque a raíz de los acontecimientos de los últimos tiempos y de los movimientos de mujeres que reivindicaban su derecho a participar en la Semana Santa yo tenía la percepción de que se iba a conseguir la igualdad efectiva». En consecuencia, esa baja participación de los hermanos en la votación del pasado domingo, apenas un 10% de los integrantes con derecho a pronunciarse, es «lo único que me consuela», sopesa.
Rosa Valdeón echa la vista atrás y recuerda que durante la pasada Semana Santa, la primera como alcaldesa, su Juramento del Silencio «fue muy bien recibido por la ciudadanía, cofrades incluidos, que lo veían con la naturalidad que supone el reflejo de la sociedad actual». La alcaldesa reconoce que fruto de ese sentir general que percibió «estaba absolutamente convencida de que a la hora de plasmar la votación iban a aprobar la incorporación de la mujer», comenta.
A pesar de que es la propia cofradía la que, al igual que el año pasado, debe invitar a la representante de los zamoranos a desempeñar el Juramento del Silencio, la asamblea del pasado domingo marca un antes y un después para la alcaldesa ya que «mientras que el año pasado participé con sumo agrado y mucha ilusión, en esta ocasión me siento menos cómoda, por lo que en su momento valoraré la situación».
Reacciones
La decisión de la alcaldesa de estudiar su posible ausencia en la lectura del tradicional Juramento del Silencio cuenta con valoraciones de todo tipo por parte de mujeres históricas en la Semana Santa zamorana. Mientras algunas de ellas apoyarían que Valdeón no participara en una institución que da la espalda a las mujeres, otras de las directivas antiguas o actuales diferencian su condición de mujer de la de alcaldesa, por lo que valoran que los resultados de la votación celebrada el domingo deben reforzar su presencia en el Juramento en la doble condición de Rosa Valdeón mujer, por un lado, y representante de los ciudadanos, por otra.
«La integración no se debe imponer sino ganar, pero no en tiempo ilimitado»
La exclusión a la alcaldesa por el hecho de ser mujer cuenta con precedentes que se remontan a la pasada primavera, cuando su presencia en la comida institucional del Cristo de Valderrey fue puesta en entredicho por no estar abierta tradicionalmente a mujeres. Se dio la circunstancia de que, además de la alcaldesa, la máxima representación de la Subdelegación del Gobierno en Zamora recae también en una fémina, Josefa Chicote, de modo que eran dos las mujeres responsables institucionales en ese momento y que también este año permanecerán en el cargo. Ninguna de ellas asistió finalmente a la comida institucional de la cofradía. En este sentido, Valdeón lamenta que «Zamora sea noticia siempre en los medios de comunicación nacionales por una cuestión como ésta, es una pena». A pesar de que la regidora local siempre ha sido de la opinión de que la integración de la mujer «no se debe imponer sino ganar con el tiempo», entiende también que ese tiempo «no puede ser ilimitado».
La decisión de los cofrades del Silencio tiene carácter provisional hasta que el Obispado no ratifique de manera firme los estatutos. El presidente de la Cofradía del Silencio, Rufo Martínez de Paz, calificó el pasado domingo la votación como «libre, democrática y secreta» y aseguró que ni la directiva ni él mismo han adoptado ninguna postura para evitar acondicionamientos previos. En todo caso sostiene que si en el futuro alguien plantea una modificación de estatutos se estudiará, pero de momento establecen que sólo pueden entrar a la cofradía varones. En cuanto al posible aumento de solicitudes en caso de que hubiera sido aprobada la entrada a mujeres, Martínez precisó que los estatutos vigentes sólo permiten la incorporación de diez hermanos por año de modo que de haberse aprobado la medida este aspecto habría permanecido inalterado.
En las últimas semanas, la incorporación de las mujeres a las cofradías de la Semana Santa de Zamora ha sido debatida por varias hermandades. Mientras los integrantes del Santo Entierro aceptaron la presencia de mujeres, la Hermandad de Penitencia tradicionalmente conocida como Las Capas Pardas rechazó recientemente la solicitud de una mujer que pidió formalmente su incorporación, aunque sobre la Cofradía pesa la amenaza de disolución del Obispado.
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Valdeón confía en que «el malestar que esta decisión ha producido en la sociedad se traslade a los cofrades» de cara a que el resultado de la votación «se reconduzca». En este sentido, hace un llamamiento a los integrantes de la Cofradía del Silencio para que «reflexionen sobre la decisión tomada, máxime cuando ha sido con muy poca participación y por una diferencia de veinte votos», indica a la vez que valora que «me gustaría pensar que se han confundido».
La propia alcaldesa reconocía ayer que el resultado de la votación de la asamblea extraordinaria, a la que acudieron sólo 168 de los 2.300 hermanos, supone «una gran decepción porque a raíz de los acontecimientos de los últimos tiempos y de los movimientos de mujeres que reivindicaban su derecho a participar en la Semana Santa yo tenía la percepción de que se iba a conseguir la igualdad efectiva». En consecuencia, esa baja participación de los hermanos en la votación del pasado domingo, apenas un 10% de los integrantes con derecho a pronunciarse, es «lo único que me consuela», sopesa.
Rosa Valdeón echa la vista atrás y recuerda que durante la pasada Semana Santa, la primera como alcaldesa, su Juramento del Silencio «fue muy bien recibido por la ciudadanía, cofrades incluidos, que lo veían con la naturalidad que supone el reflejo de la sociedad actual». La alcaldesa reconoce que fruto de ese sentir general que percibió «estaba absolutamente convencida de que a la hora de plasmar la votación iban a aprobar la incorporación de la mujer», comenta.
A pesar de que es la propia cofradía la que, al igual que el año pasado, debe invitar a la representante de los zamoranos a desempeñar el Juramento del Silencio, la asamblea del pasado domingo marca un antes y un después para la alcaldesa ya que «mientras que el año pasado participé con sumo agrado y mucha ilusión, en esta ocasión me siento menos cómoda, por lo que en su momento valoraré la situación».
Reacciones
La decisión de la alcaldesa de estudiar su posible ausencia en la lectura del tradicional Juramento del Silencio cuenta con valoraciones de todo tipo por parte de mujeres históricas en la Semana Santa zamorana. Mientras algunas de ellas apoyarían que Valdeón no participara en una institución que da la espalda a las mujeres, otras de las directivas antiguas o actuales diferencian su condición de mujer de la de alcaldesa, por lo que valoran que los resultados de la votación celebrada el domingo deben reforzar su presencia en el Juramento en la doble condición de Rosa Valdeón mujer, por un lado, y representante de los ciudadanos, por otra.
«La integración no se debe imponer sino ganar, pero no en tiempo ilimitado»
La exclusión a la alcaldesa por el hecho de ser mujer cuenta con precedentes que se remontan a la pasada primavera, cuando su presencia en la comida institucional del Cristo de Valderrey fue puesta en entredicho por no estar abierta tradicionalmente a mujeres. Se dio la circunstancia de que, además de la alcaldesa, la máxima representación de la Subdelegación del Gobierno en Zamora recae también en una fémina, Josefa Chicote, de modo que eran dos las mujeres responsables institucionales en ese momento y que también este año permanecerán en el cargo. Ninguna de ellas asistió finalmente a la comida institucional de la cofradía. En este sentido, Valdeón lamenta que «Zamora sea noticia siempre en los medios de comunicación nacionales por una cuestión como ésta, es una pena». A pesar de que la regidora local siempre ha sido de la opinión de que la integración de la mujer «no se debe imponer sino ganar con el tiempo», entiende también que ese tiempo «no puede ser ilimitado».
La decisión de los cofrades del Silencio tiene carácter provisional hasta que el Obispado no ratifique de manera firme los estatutos. El presidente de la Cofradía del Silencio, Rufo Martínez de Paz, calificó el pasado domingo la votación como «libre, democrática y secreta» y aseguró que ni la directiva ni él mismo han adoptado ninguna postura para evitar acondicionamientos previos. En todo caso sostiene que si en el futuro alguien plantea una modificación de estatutos se estudiará, pero de momento establecen que sólo pueden entrar a la cofradía varones. En cuanto al posible aumento de solicitudes en caso de que hubiera sido aprobada la entrada a mujeres, Martínez precisó que los estatutos vigentes sólo permiten la incorporación de diez hermanos por año de modo que de haberse aprobado la medida este aspecto habría permanecido inalterado.
En las últimas semanas, la incorporación de las mujeres a las cofradías de la Semana Santa de Zamora ha sido debatida por varias hermandades. Mientras los integrantes del Santo Entierro aceptaron la presencia de mujeres, la Hermandad de Penitencia tradicionalmente conocida como Las Capas Pardas rechazó recientemente la solicitud de una mujer que pidió formalmente su incorporación, aunque sobre la Cofradía pesa la amenaza de disolución del Obispado.