- ¡Venga, pon un surtido de ibéricos!.
-Mejor dos, que estos míos son de comer, decía Miguel y así llegamos mejor a los platos.
- ¡Pues, pa eso las mías!, decía Choni. Mira que no prueban de nada, pero que es en balde, como digan que no, es que no y en paz.
- ¡Oye! Arrímanos dos ensaladas mixtas, que pa los mayores nos viene bien.
-Ya verás esta, que si aparto lo verde, que si lo amarillo no me gusta,... ¡me da un asco verlas comer!
Los muchachos de Charo y Miguel, entretanto, no dejaban la ida por la venida. Hablar no hablaban mucho, pero no por tímidos o cortaos, sino porque les entraba mejor lo del plato.
-Oye, pues ponen un chorizo asado mu rico... Venga p’acá y arrímale, también un par de bandejas de costillas asadas, que son la especialidad de la casa... pero con patatas fritas ¡eh!. ¿Otra botella?
- ¡Venga, si no, no acabamos la carne.
-Mejor dos, que estos míos son de comer, decía Miguel y así llegamos mejor a los platos.
- ¡Pues, pa eso las mías!, decía Choni. Mira que no prueban de nada, pero que es en balde, como digan que no, es que no y en paz.
- ¡Oye! Arrímanos dos ensaladas mixtas, que pa los mayores nos viene bien.
-Ya verás esta, que si aparto lo verde, que si lo amarillo no me gusta,... ¡me da un asco verlas comer!
Los muchachos de Charo y Miguel, entretanto, no dejaban la ida por la venida. Hablar no hablaban mucho, pero no por tímidos o cortaos, sino porque les entraba mejor lo del plato.
-Oye, pues ponen un chorizo asado mu rico... Venga p’acá y arrímale, también un par de bandejas de costillas asadas, que son la especialidad de la casa... pero con patatas fritas ¡eh!. ¿Otra botella?
- ¡Venga, si no, no acabamos la carne.