CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Como resulta que de casta le viene al galgo y que honra merece quien bien se parece, no es de extrañar que a Miguel y a Charo, los hijos le hayan salido bien comedoricos. Del mayor no me han contado ninguna, aunque seguro que algo habrá por ahí, pero de lo comisquín que es el pequeño, si que puedo dar fe (mejor darle fe que darle de comer, ¡ande vas a parar!).
Como resulta que de casta le viene al galgo y que honra merece quien bien se parece, no es de extrañar que a Miguel y a Charo, los hijos le hayan salido bien comedoricos. Del mayor no me han contado ninguna, aunque seguro que algo habrá por ahí, pero de lo comisquín que es el pequeño, si que puedo dar fe (mejor darle fe que darle de comer, ¡ande vas a parar!).