Vaya un pendón la monja de Coreses.
Lo que peor me sentó, es que después vi a su hermana con mi libro de cuentos leyendolo en el patio, y yo se lo intenté quitar porque era mio, que además estaba firmado por el Gobernador, y la monja esta me castigó sin salir dos domingos (eso no se me olvida)