MALVA: Muy buenas, si es que queda alguién....

Muy buenas, si es que queda alguién.

Continuamos con la NOVELA.

Y no es momento de preguntarse quienes son, de donde vienen y a donde van, lo que de ellos ha de saberse por ellos se sabrá.

Recuperado el papel portador del enigma y a buen recaudo por el juez de paz, de acuerdo con las autoridades municipales y eclesiásticas se decide que se despeje la plazuela por lo tarde que es y por eso de que son horas del “cenequeo”. Otro problema será, donde cenarán la mujer desconocida, el hombre del tabardo en la mano y el muchacho de la sariana azul, la de esta noche nunca se sabrá.

Al día siguiente a eso de las once de la mañana, el alguacil con la lata de a medio kilo de sardinas y un palo de negrillo lanzó a todo el pueblo el siguiente pregón.

“De parte de las autoridades municipales, eclesiásticas y del Sr. juez de paz se hace saber que esta tarde a las seis de la tarde se celebrará un pleno en la plaza mayor del pueblo para discutir y decidir sobre el tema de las cartas aparecidas”.