Ni la vaca ni el torero salieron del toril ni siquiera para dar la vuelta al ruedo, pero quedamos tan contentos, con el animal, que decidimos comprársela al ayuntamiento y meterla en casa de Tecla que tenía un corral muy aparente. Acondicionamos una miaja la cuadra y el corral, le pusimos la pila de un pozo, para echarle de beber y allí pasó la vaca, el invierno, mu ricamente.