Alarma por el abandono de dos botes de leche en el aparcamiento de Eroski
La llamada de una clienta que vio cómo unos individuos dejaban los envases cerca de una puerta obligó a intervenir a la Policía
Integrantes de la científica de la Comisaría de Zamora inspeccionan los sospechosos botes de leche. Foto Sergio Campano.
SUSANA ARIZAGA. Una llamada de una clienta al número de atención al cliente de Eroski, en el País Vasco, en la tarde de ayer puso al centro comercial patas arriba en cuestión de segundos. La voz femenina indicó que había visto cómo unos individuos dejaban dos botes en una zona del aparcamiento, próxima a la entrada de la derecha. Eran las 18.45 aproximadamente y, tras el asesoramiento del equipo de seguridad del centro comercial, se decidió dar aviso inmediato a la Policía Nacional que desplazó hasta allí a media treintena de agentes, que acordonaron la zona e impidieron el acceso al aparcamiento próximo y a la puerta derecha como medida preventiva, aunque desde un primer momento «tenían la sensación de que no era nada peligroso», aclaró anoche José Luis Sánchez, gerente de Eroski. Mientras la policía científica inspeccionaba los sospechosos botes de leche, de una conocida marca que no comercializa el hipermercado, en el interior del establecimiento el ambiente era de absoluta normalidad y tranquilidad, ya que hasta no confirmar si había algún tipo de peligro, se optó por no extender la alarma a los clientes. El despliegue policial, sin embargo, no dejó indiferentes a los zamoranos que abandonaban las instalaciones o que intentaban entrar a hacer sus compras. Por la zona se extendió, incluso, el rumor de que había una amenaza de bomba, lo que fue fácil dado que el incidente se produjo en una de las horas de mayor afluencia de público al centro. José Luis Sánchez agradeció «la rápida intervención policial». Hacia las 19.45 horas se habían despejado las dudas: Sólo era leche en polvo.
De la Opinión de Zamora.
La llamada de una clienta que vio cómo unos individuos dejaban los envases cerca de una puerta obligó a intervenir a la Policía
Integrantes de la científica de la Comisaría de Zamora inspeccionan los sospechosos botes de leche. Foto Sergio Campano.
SUSANA ARIZAGA. Una llamada de una clienta al número de atención al cliente de Eroski, en el País Vasco, en la tarde de ayer puso al centro comercial patas arriba en cuestión de segundos. La voz femenina indicó que había visto cómo unos individuos dejaban dos botes en una zona del aparcamiento, próxima a la entrada de la derecha. Eran las 18.45 aproximadamente y, tras el asesoramiento del equipo de seguridad del centro comercial, se decidió dar aviso inmediato a la Policía Nacional que desplazó hasta allí a media treintena de agentes, que acordonaron la zona e impidieron el acceso al aparcamiento próximo y a la puerta derecha como medida preventiva, aunque desde un primer momento «tenían la sensación de que no era nada peligroso», aclaró anoche José Luis Sánchez, gerente de Eroski. Mientras la policía científica inspeccionaba los sospechosos botes de leche, de una conocida marca que no comercializa el hipermercado, en el interior del establecimiento el ambiente era de absoluta normalidad y tranquilidad, ya que hasta no confirmar si había algún tipo de peligro, se optó por no extender la alarma a los clientes. El despliegue policial, sin embargo, no dejó indiferentes a los zamoranos que abandonaban las instalaciones o que intentaban entrar a hacer sus compras. Por la zona se extendió, incluso, el rumor de que había una amenaza de bomba, lo que fue fácil dado que el incidente se produjo en una de las horas de mayor afluencia de público al centro. José Luis Sánchez agradeció «la rápida intervención policial». Hacia las 19.45 horas se habían despejado las dudas: Sólo era leche en polvo.
De la Opinión de Zamora.