Es un edificio que está hecho, aprovechando un trozo de muralla, de piedra, cristal y acero. Muy cálido en su interior, y con unos ventanales enormes. Tiene una sala toda de cristal, sobre el río Duero, desde la que se divisa todo el puente de piedra y a lo lejos el de hierro. Con el día tan gris que hacía hoy, y como venía el río de caudaloso, era una sensación que os aconsejo experimentéis la próxima vez que vengáis a Zamora. No os lo puedo explicar.