Nos ganaron 6-3, pero les metimos un susto que todavía les tiemblan las piernas. La pena fue que Fernandito se cayó de maduro cuando se escapaba solo hacía portería para meter el cuarto gol cuando íbamos empatados a 3 y faltaba un suspiro para terminar. Si lo llega a meter trastornamos el coche línea de Valero. Después, en la prórroga, nos vinimos abajo y nos encasquetaron otros tres. Isidro el Majo, que jugó de portero, lloraba desconsoladamente un poco por la derrota y otro poco porque se tenía que ir al Ferral, a seguir con la mili.