Yo no sé quién lo propuso, pero el caso es que detrás del marranico, y de los “Juntos pero revueltos”, nos fuimos apuntando unos cuantos que no teníamos ni peña ni nada. Mercedes, Visi, Graci, César y los que, a partir de aquel año, adoptamos el nombre de “los zachos” nos arrimamos a “los verdes” y nos pusimos a buscar local para unos... ¡veintiocho!.