Una vez comprobado el perfecto estado de salud de los ocupantes, empezó un fuerte olor a gasolina debido a que el tapón del depósito, que era de plástico y había pertenecido a otro recipiente, saltó y dejó escapar casi toda la gasolina que había comprado unos kilómetros más atrás. En ese momento se me ocurrió preguntar:
- ¿Vais fumando?
Tanto Alfredo, que estaba en el asiento del copiloto, justo debajo de mí, como Fede que había viajado en los asientos de atrás, salieron pitando y me contestaron desde fuera del coche, a pesar de que la única salida posible era a través de la ventana de mi puerta.
- ¿Vais fumando?
Tanto Alfredo, que estaba en el asiento del copiloto, justo debajo de mí, como Fede que había viajado en los asientos de atrás, salieron pitando y me contestaron desde fuera del coche, a pesar de que la única salida posible era a través de la ventana de mi puerta.