Hecho esto, lanzaba el primer jugador. El objetivo era derribar la tarusa y que las monedas (o los "santos") quedaran más cerca de alguno de los petacos que de la tarusa. Si conseguía que todas ellas estuvieran en esa situación, la jugada concluía. Él se llevaba todo y se iniciaba una nueva jugada: la tarusa se levantaban y todos los jugadores volvían "a poner".