CRÓNICAS DE UN PUEBLO (Edición de tarde)
Durante el recreo de la escuela jugábamos, en la plaza hasta que abrieron el comarcal de Belver, a juegos como estos:
- Escarabujas.- Consistía en hacer dos equipos de lo que luego se ha llamado soga-tira. Para ello no se echaba a pies como en otros juegos, sino que se ponían los dos capitanes, uno frente a otro, y el resto de participantes pasaba en fila india, entre ellos. Al último de cada pasada se le hacía escoger entre uno de los dos nombres en clave con que se habían denominado los equipos y así hasta que se repartían todos los participantes. Había que escoger nombres de equipos atractivos, para así captar el número de elementos. Cuando se acaba el reparto, se hacía una raya en el suelo y cada equipo trataba de que el otro la cruzara o terminaran todos arroñados en el suelo por soltarlo de golpe. A los vencidos, por una u otra razón, se les cantaba “ ¡escarabujas, escarabujas!”. ¡Que escarnio!.
Durante el recreo de la escuela jugábamos, en la plaza hasta que abrieron el comarcal de Belver, a juegos como estos:
- Escarabujas.- Consistía en hacer dos equipos de lo que luego se ha llamado soga-tira. Para ello no se echaba a pies como en otros juegos, sino que se ponían los dos capitanes, uno frente a otro, y el resto de participantes pasaba en fila india, entre ellos. Al último de cada pasada se le hacía escoger entre uno de los dos nombres en clave con que se habían denominado los equipos y así hasta que se repartían todos los participantes. Había que escoger nombres de equipos atractivos, para así captar el número de elementos. Cuando se acaba el reparto, se hacía una raya en el suelo y cada equipo trataba de que el otro la cruzara o terminaran todos arroñados en el suelo por soltarlo de golpe. A los vencidos, por una u otra razón, se les cantaba “ ¡escarabujas, escarabujas!”. ¡Que escarnio!.
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