MALVA: Fueron jugando sus cartas, achicándose por aquí, falseando...

Fueron jugando sus cartas, achicándose por aquí, falseando por allí, de manera que, en las tres o cuatro últimas bazas, estaban todas las briscas por jugar, ¡en sus manos!. Cuanto más nos relajábamos Herminio y yo, porque no teníamos nada de nada, más se iban incorporando, poniendo los codos sobre el tapete, tanto Pon como Miguel. La copla se les estaba poniendo tan fea, que se imponía una reflexión, un cabeza con cabeza (la expresión correcta debería ser tête à tête, pero lo de estos es cabeza, no tete) antes de echar la siguiente carta. Tras unos interminables segundos de tensión, viendo que era lo mismo ir por Entrala que por El Perdigón, dijo Miguel, arrugando el hocico:
- ¡Nos comen to la cogorrera!