MALVA: Riofrío...

Riofrío
Fieles a su cita "Los Carochos" salieron el día de Año Nuevo a recorrer las calles y plazas de Riofrío de Aliste cultivando los buenos sentimientos, animosos, y haciendo partícipes de la ancestral Obisparra a hombres y mujeres, a niños, jóvenes y mayores, que todos quisieron y pudieron ayer participar y compartir las carreras y trastadas de la mascarada de invierno que se ha ganado a pulso su reconocimiento como Fiesta de Interés Regional de Castilla y León. Gritos, humaredas con olor a azufre y el tronar de los cencerros en carreras y danzas, peleas y saltos, impregnaron el ambiente rompiendo la tranquilidad y el silencio habitual de la ribera del serreño río Frío.
Luis Miguel Blanco Mezquita fue el encargado de dar vida al Diablo Grande, alma máter de la representación junto al Diablo Chiquito, encarnado en esta ocasión por Gonzalo Mezquita Blanco. Ellos con sus demoniacas caretas y fiereza fueron los encargados de representar el terror y el mal. Once personajes que han mantenido sus místicas y peculiaridades con el paso del tiempo y los modismos. Los Carochos salieron, tras el bombazo de un cohete, como una auténtica exhalación por las calles Carrilones y Fonda, abriendo y cerrando su tenazas de escalera, camino de la casa del cura y del alcalde.
En segundo lugar salieron los Guapos: Jonathan Lorenzo González, reencarnando a la Madama, con traje típico de mujer alistana, portando la efigie de un niño; José Juan Gullón, el del Cerrón, con casaca; Javier Vara, el del Tamboril; y Gerardo Morán Sánchez, el Galán (tocando las castañuelas), estos con el traje típico de varón, incluidas polainas y montera. Su pulcritud en el vestir, en el andar, no deja lugar a dudas ellos son, parece ser, el ejemplo a seguir.
Roberto García González fue la Filandorra; Javier González del Río, el Gitano; Rubén Gago Vara, el Molacillo; y Eduardo Abarca del Río, el Ciego de Atrás. Son ellos un poco los graciosos, quienes buscan y consiguen despertar las sonrisas entre la concurrencia. Con su carro sin costanas y su burra recreando actos y estampas dignas del mayor y mejor de los elogios.
Una de las cosas que más les encanta a la gente son las peleas, teniendo en el Sagrao, puerta de la iglesia, calle "Los Molinos", La Cuesta, y en "La Era". Y como no el baile donde los diablos comparten su aguinaldo dando al público a comer chorizo de la matanza.
De la Opinion