No le faltaba razón porque, lo que empezó con voces e insultos, pasó a mayores, en un ¡ay!. Con cuatro empellones fueron escabulléndose de la emboscada pero, para terminar de zafarse de uno de los de
Toro, Pon le soltó un mandoble en to la cara y salió corriendo porque perdía el
coche línea, creo.