En veinte días ya están sonando los tambores y las turutas anunciando la
Semana Santa. La
calle se pone como en una
procesión permanente de gentío. Al novio de mi hija, que es alemán, la última vez que estuvo aquí, en el mes de agosto, le chocó mucho que una ciudad como
Zamora, tuviera la vida
nocturna tan impresionante que tiene. La comparaba con la ciudad de sus padres, más grande que Zamora, y en la que a partir de las 7 de la tarde no hay movimiento ninguno. No te digo nada lo que le va a parecer
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