retórica de siempre tachando al conductor del camión de salvaje, pero cuando intenta salir por la
puerta, resulta que le avisan de que era un hijo de Siro el que no podía frenar porque iba cargado de remolacha. El hijo pequeño de la señora Josefa no quería aumentar la tensión por los sucesos de aquel día e insistió que era mejor dejar las cosas como estaban y que se llevaran los animales salvajes para la
casa de la moleña hasta que todo se resolviera. A Pedro, que aún estaba con la mierda al culo,
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