Esteban había salido al balcón a ver qué se pajareaba, cuando a Poli se le ocurre salir a fumar un cigarro con él. El tiempo amenazaba tormenta, así que Poli, muy prevenido él, nada más salir del salón, cerró la puerta corredera de la terraza, para que, si se levantaba el airón, no se cerraran las puertas de dentro con la corriente. En lo que no cayó fue que la puerta corredera, como la cierres del todo, ya no se abre más que estando dentro del salón. Así que fumaron, no un cigarro, ni dos,... más ... (ver texto completo)
