El verde del otoño borro las hiervas secas en las eras, las comemeriendas que pusieron el color violeta en septiembre, se perdieron al igual queda perdido en lo infinito cuando estos prados comenzaron a ser eras, esperando año tras año a los calores del verano para que el balago de los campos fuera traído de madrugada con la fresca y estando el astro rey en lo alto, a vara o a herradura, y en tiempos no muy lejanos reventando las espigas y quebrantando la paja con los trillos repletos en la parte ... (ver texto completo)