Eran las siete de la tarde del día veinticuatro de diciembre, la niebla había estado todo el día envolviendo la ciudad, acompañada de unas bajas temperaturas, por ello los arboles lucían en sus ramas la escarcha acumulada y prometía seguir aumentando.
La gente al caminar por las calles, parecían tener prisa y casi todos iban con grandes bolsas de las últimas compras para celebrar la Noche Buena.
Miguel era un niño de diez años, se encontraba parado a la orilla de una acera con una rosa que robara ... (ver texto completo)
La gente al caminar por las calles, parecían tener prisa y casi todos iban con grandes bolsas de las últimas compras para celebrar la Noche Buena.
Miguel era un niño de diez años, se encontraba parado a la orilla de una acera con una rosa que robara ... (ver texto completo)