EL PAÑUELO DE SEDA
El agua cristalina de aquel arroyuelo iba cantando alegremente una dulce canción, en las orillas parecía extenderse una alfombra verde, salpicada de florecillas en su mayoría eran blancas, rojas y amarillas.
Una niña que vivía cerca de allí, algunas tardes de primavera se acercaba al cauce para ver el discurrir del agua y contemplar los pececillos que en ella había.
También le llamaban la atención las libélulas que volaban de arriba abajo por la rivera.
Solía coger un ... (ver texto completo)
El agua cristalina de aquel arroyuelo iba cantando alegremente una dulce canción, en las orillas parecía extenderse una alfombra verde, salpicada de florecillas en su mayoría eran blancas, rojas y amarillas.
Una niña que vivía cerca de allí, algunas tardes de primavera se acercaba al cauce para ver el discurrir del agua y contemplar los pececillos que en ella había.
También le llamaban la atención las libélulas que volaban de arriba abajo por la rivera.
Solía coger un ... (ver texto completo)