Amanece en
Barcelona un día radiante, el Sol despejo las brumas del
amanecer, el azul del
Mar, competía en esplendor, con el azul del
Cielo.
En los
parques y
jardines, las rosas regalaban su fragancia, en
balcones y
terrazas, el multicolor de las macetas predominaba.
En este idílico panorama de la Ciudad Condal, nadie tenia que ir al trabajo, solamente los
coches se arrancaban, para pasear por las
calles de la ciudad.
Particularmente en este día los vehículos no emitían gases a la atmósfera, de
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