Los sembrados y yerbas tan verdes esta
primavera, cambiaron de
color casi sin que nos diéramos cuenta, y hoy visten un hermoso dorado. El color del oro, y sobretodo el color del
pan.
El
verano nos abre sus
puertas, y lo recibimos con alegría como a un viejo conocido del que esperamos mucho, que nunca nos defraudó, pero al que tememos un poquito por su rigurosidad.
Generalmente es la época del año de la guardamos mejores y lúdicos recuerdos, los revivimos una y otra vez durante el resto de las
estaciones ... (ver texto completo)