Mientras las monjas duermen, vamos a poner al corriente de quienes eran y a que venian, como ellas se lo explicaron al Prior. Ponte, lector, de espaldas a la Puerta espaciosa de la Magdalena, y mira enfrente. Ese que ves aquí, conventin recoleto y silencioso, era en aquel siglo un severo palacio señorial perteneciente a la linajuda familia de los marqueses de Astorga. De su gloria pasada no quedan más que esos dos escudos de piedra que flanquean la hornacina exterior de la iglesia en los que campean ... (ver texto completo)