Día de los difuntos.
La
noche se olvida de que existe la luna cuando los nubarrones cubren todo el
cielo y la oscuridad lo envuelve todo.
El viento que al recorrer los
campos roza con los lindones, doblega con su fuerza los chopos de las laderas y en el teso donde solo queda el nombre de aquel antiguo
molino, silba al chocar contra las aspas descarnadas del estático y fantasmagórico
edificio.
La noche aumenta la oscuridad dejando sentir la
sombra de aquel que existió, solo en la absoluta oscuridad
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