No soy de Villalpando, soy de la comarca pero siento Tierra de Campos como algo entrañable. El aire es distinto. Creo que si me dejaran con los ojos cerrados sabía cuando estaba en ella, por el aire, los olores de cada época del año, etc. Aparte de la mala suerte que puedan tener los pueblos de Castilla en cuanto a recursos naturales, había que echarle imaginación para crear algún tipo de actividad que supla a la imposible agricultura o ganadería, y esto va ya con la persona. En otras zónas que fueron ... (ver texto completo)