AUTOESTOP DE UN TUAREG
El convoy rodaba por el desierto,
camino de Cabo Bojador con destino a Villa Cisneros, con un calor insoportable, cuando un tuareg al borde de la pista nos hizo la
señal de autoestop. Dí la orden de parar al conductor, deteniéndose todo el convoy.
Tras hablar en hassania con el guía, éste me indica:
--Dice que si podemos llevarle.
--Está bien. Dile que suba, aunque infrinjamos el Reglamento.
Treinta o cuarenta kilómetros más adelante el autoestopista habló de nuevo con
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