Un patricio romano sin hijos, legó gran parte de su fortuna para que allí se construyera la primera basílica dedicada a la Virgen Blanca o de las Nieves.
Cuenta la leyenda, que allá por el año 300 y pico de nuestra era, apareció nevado un monte bajo próximo a Roma.
Es curioso, que se celebre esta festividad en el mes que más calor hace.