Dos colegas mios, han empezado con eso de las bolas y se han hecho socios del campo de Salamanca, uno de ellos es el vecino de finca.
Al hilo de esto, a Herminio no dejan de caerle bolas de golf en la terraza. El día menos pensado agarra una cayada y se lía a cayadazos y ya lo tenemos enganchao con el golf, ¿que no?