Al año siguiente, se repitieron las protestas y jaleos para hacer los toros el día de la Magdalena. Fue menester pasar la celebración de la corrida al día de Santiago. Nos visitaron un buen número de maletillas. Uno de ellos que vestía camisa morada, se lamentaba de no poder torear porque alguien le había partido el estoque simulado, por ello no podía armar la muleta. Decía y sentia, morirse sino toreaba. Rogando y lamentándose, pudo hacerse con un palo de chopo. Pasada la 12 de la noche con la plaza ... (ver texto completo)