Cuelgamures es un pequeño, pero bonito
pueblo. En
Primavera verdean los trigos y se llenan todos los alrrededores de animalillos silvestres.
Muchos de sus habitantes se han ido a trabajar a las grandes capitales; aunque, me consta que el amor a su pueblo perdurará siempre.
Vuelven, de vez en cuando y se abren las
casas y los niños juegan en el
campo.
!Que tiempos aquellos!