Primero clavando a un pobre hombre en un arbol y ahora de pitorreo.
Te enviaremos el osos maloso
Te enviaremos el osos maloso
No se hable más. Mándenos al animal ése, que le damos una tollina primero, para mazar sus carnes, después de clavarlo por los colgajos, y nos sirve para el rancho de cualquier domingo, como vianda afrodisíaca.
Probablemente nos sea más útil en la batalla del Tamerón ese oso penoso, que la concurrencia del Almirantísimo golpista de boquilla.
Probablemente nos sea más útil en la batalla del Tamerón ese oso penoso, que la concurrencia del Almirantísimo golpista de boquilla.