UNA SIEGA SIN RODEOS. Rusina Kasango vive en las colinas más allá de Chinaka. Es de
campo; ya mayor y sin
escuela. Kasongo no es capaz de calcular la edad que tiene pero si que es capaz de contar todo lo que ha perdido: dos hijos, una hija y todos los mmaridos. Y en su soledad cuida de unos diez huérfanos. Siempre les repite lo mismo: Terminareis igual que Tamparadwa. Fortunata la mayor ya es madre a los 17 de un niño que no tiene padre. Fela se escucha al fondo con su "Soldier Go, soldier come (soldado
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