Cuando se mete más el invierno, en pueblos como el nuestro, ya no hueles a nada. Por más que intentes aspirar, lo único que sacas es un barcao de moquillo que se te viene, pero olor, ninguno. Y, una vez que empiezas, no dejas el moquero hasta que lo llenas.
¡Hep! ¡Salud!
El brasero es lo de menos a estas horas pero con la entrada de la noche se van adormeciendo las cabras de las piernas que solo se alborotan cuando alguien pega un escarbón y del espabilón se aguanta, ya de un tirón, hasta ir a la cama. ¡Amorosas tienen que estar las sábanas!
No es conveniente soltar la navaja porque con otro cacho pan, parecido al anterior, se puede seguir haciendo el mismo oficio pero ahora con el chorizo. El mecanismo es el mismo, si bien, con lo colorao que suelta el chorizo acochándolo contra el pan y lo de la navaja al cortar las lamparillas, se va pintando el migollo para que último bocao de la merienda sea apoteósico, como merecen tales manjares. El mejor trozo del pan bien untado de grasilla y un cacho chorizo (recomiendo no dejar para el final ... (ver texto completo)
Con la cuchar, te das un calentón de los que te pone unas perlas de sudor en la nariz, pero no dejas de mirar de reojo dónde andará la navaja pa lo que viene después. Cuando terminas de hacer ruido en el fondo de la cazuelita de barro, echas mano a un buen zoco de pan, del cantero si puede ser, y pones encima, sujetándolo bien fuerte con el dedo gordo de la mano izquierda el más hermoso torresno de los del plato. Vas cortando lascas, poco a poco, y untándolas con la navaja en el pan antes de dar ... (ver texto completo)
Metido debajo de la camilla, a eso de la media tarde, el humilde brasero crea un amor alrededor de las faldillas que va languideciendo hasta que otro olor aviva los sentidos. El de unas sopas de ajo puestas a hervir en la cocina. Y, detrás de ellas, un plato de torresnos hechos por la mañana y una vela de chorizo.
Luego, por la tarde, y digo en esas tardes de otoño porque en las del invierno son otra cosa, se ve en los corrales de las casas a todas las mujericas, agachadas de forma inverosímil, avivando el cisco hasta que prende para taparlo con la ceniza hasta conseguir un brasero como un toro. Cuidao que es difícil agacharse como lo hacen las entrañables abuelicas sin que se te vaya la cabeza. Pues ellas aguantan to lo que les echen y, encima, con el tufo del brasero en la cara como cambie una miaja el aire.
En el cumbre de alguna casa te encuentras con el de la pesca y ya es otro olor, también característico, pero mucho menos agradable. A mi recuerda al llágano de la laguna cuando nos rebozábamos en él para coger renacuajos, con que no te digo más.
Como la de hoy no porque anda un airón que mete miedo pero, en mañanas de invierno como estas de Extremadura, casi equivalentes a las de otoño en Zamora, vas a los pueblos a eso de las diez o así y anda un olor entre lumbre de leña y pan recién hecho que alimenta. Seguramente estará la furgoneta del reparto a bocinazos por las calles así que ¡qué extraño es!
Begoña, muchas felicidades para ti y para Marco, que lo paseis requetebien.
Voy a preparar las mudas...
Hay algo que ya está preparado para su envío. Picante picante, pero rico rico.......
Esta tarde nos vamos a Madrid a celebrar los cumples, asi que si alguién quiere algo que lo diga ya que estoy preparando la maleta
Buenos días. Felicidades por partida doble. Muchas felicidades para mi hermana y muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiisimas para mi sobrino-.
FELICIDADES BEGOÑA CON LA Ñ QUE SI NO LA USAMOS NOS LA QUITAN DE ABECEDARIO COMO YA QUISIERONHACERLO
qUE PASES UN DIA FELIZ Y SI MARCOS TAMBIEN LO CELEBRA LAS VELAS PONEIS EL DOBLE
QUE CUMPLAIS MUCHOS LOS DOS Y MI TROZO DE TARTA CON MERENGUE PARA CHUPAR EL DEDO FELIZ EN TU DIA
El hoy no coma o cene con la empresa es que no tiene empresa. Así que buen provecho.