El frío era un desterrado en España. Fue universal en la posguerra y las clases pudientes no lograron echarlo de casa hasta los años sesenta. En las décadas que siguieron, los pobres se lo fueron quitando de encima con métodos electrodomésticos, sin recurrir a las hogueras. Ahora vuelve y las aulas del instituto Luis Vives de Valencia no son Laponia pero están frías porque, con los recortes, no hay para calefacción. Regresa el frío a las aulas y al gritarlo en la calle vuelven los policías que tienen ... (ver texto completo)