Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no se ven...

Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán
y aprenderás entonces que hay cosas como el río
que se estan yendo siempre, pero que no se van...
... (ver texto completo)
pos tu pues dicir lo que quias pero amin no men gusta
Si antes eramos pocos ahora con el nuevo sistema seremos menos
Española de España: Al igual que digo a de la Lama, yo no estoy de acuerdo con el nuevo sistema, esperemos resultados. la que tu manifiestas "Veraderamente, si antes eramos pocos ahora seremos menos". Un saludo cordial
De la Lama: pues ami este sitema tampoco me gusta. Un saludo
No anticipemos acontecimientos, el tiempo lo dirá; particularmente a mi no me gusta. ¿a ti si? Estamos en democracia.
Si antes eramos pocos ahora con el nuevo sistema seremos menos
Esperemos que este nuevo sistema de mensajería, vaya bien, pero...
La mejor organización no asegura los resultados.
Pero una estructura equivocada sería garantía de fracaso.
No anticipemos acontecimientos, el tiempo lo dirá; particularmente a mi no me gusta. ¿a ti si? Estamos en democracia.
Esperemos que este nuevo sistema de mensajería, vaya bien, pero...
La mejor organización no asegura los resultados.
Pero una estructura equivocada sería garantía de fracaso.
pos amin este sitema no me agusta
Esperemos que este nuevo sistema de mensajería, vaya bien, pero...
La mejor organización no asegura los resultados.
Pero una estructura equivocada sería garantía de fracaso.
Hace varios días que no había entrado en vuestro foro y me he visto sorprendida por la cantidad, calidad de mensajes, y fotos del mismo.
Me encantan todas las fotos antigüas; porque en ellas aprecio la naturalidad en la pose de sus personajes; si n menos preciar la calidad y cantidad de detalles que nos ofrecen todas las demás.
Quiero hacer hincapié en la foto de la carreta, felicito a su autor por haber tenido el buen gusto, en mostrarnos este medio de transporte tan cercano y tan lejano en el ... (ver texto completo)
Muchas gracias Mara, por tu deferéncia; hacia mí, por haber colgado esta foto; pues para mí, sigue siendo un placer colgar fotos, aunque algunas no tengan buena calidad como ocurre con estas, y, tambien, a pesar de las críticas que he tenido en ocasiones no muy lejanas. Como veo que tambien eres participante del foro, te ruego que sigas entre nosotros, y que no cámbies; el foro te necesita.
Vuelve pronto, y si esposible con más participación.
Gracias, y un cordial saludo.
Hace varios días que no había entrado en vuestro foro y me he visto sorprendida por la cantidad, calidad de mensajes, y fotos del mismo.
Me encantan todas las fotos antigüas; porque en ellas aprecio la naturalidad en la pose de sus personajes; si n menos preciar la calidad y cantidad de detalles que nos ofrecen todas las demás.
Quiero hacer hincapié en la foto de la carreta, felicito a su autor por haber tenido el buen gusto, en mostrarnos este medio de transporte tan cercano y tan lejano en el ... (ver texto completo)
Quien ha llorado mucho tiene ojos más claros para escrutar las estrellas y ojos más profundos para las cosas de todos los días
Santas Justa y Rufina

Mártires de Sevilla

Julio 19

¡Felicidades a quienes lleven alguno de estos nombres!

Martirologio Romano: En Sevilla, Andalucía, España, santas Justa y Rufina, vírgenes, que arrestadas por ordenes del gobernador Diogeniano soportaron crueles suplicios, prisión, inanición y otras torturas. Justa murió en prisión, mientras que Rufina, por haber confesado su fe en el Señor fue degollada.
... (ver texto completo)
Estábamos en Escalona, villa del duque della, en un mesón, y diome un pedazo de longaniza que la asase. Ya que la longaniza había pringado y comidose las pringadas, saco un maravedí de la bolsa y mando que fuese por el de vino a la taberna. Pusome el demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir, hace al ladrón, y fue que había cabe el fuego un nabo pequeño, larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debió ser echado allí. Y como al presente nadie estuviese sino el ... (ver texto completo)
" ¿Que diablo es esto, que después que conmigo estas no me dan sino medias blancas, y de antes una blanca y un maravedí hartas veces me pagaban? En ti debe estar esta desdicha."

También él abreviaba el rezar y la mitad de la oración no acababa, porque me tenia mandado que en yendose el que la mandaba rezar, le tirase por el cabo del capuz. Yo así lo hacia. Luego él tornaba a dar voces, diciendo: " ¿Mandan rezar tal y tal oración?", como suelen decir. Usaba poner cabe si un jarrillo de vino cuando comíamos, y yo muy de presto le asía y daba un par de besos callados y tornabale a su lugar. Mas turome poco, que en los tragos conocía la falta, y por reservar su vino a salvo nunca después desamparaba el jarro, antes lo tenía por el asa asido; mas no había piedra imán que así trajese a sí como yo con una paja larga de centeno, que para aquel menester tenia hecha, la cual metiendola en la boca del jarro, chupando el vino lo dejaba a buenas noches. Mas como fuese el traidor tan astuto, pienso que me sintió, y dende en adelante mudo proposito, y asentaba su jarro entre las piernas, y atapabale con la mano, y ansí bebía seguro. Yo, como estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, acorde en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sotil, y delicadamente con una muy delgada tortilla de cera taparlo, y al tiempo de comer, fingiendo haber frío, entrabame entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos, y al calor della luego derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destillarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía que maldita la gota se perdía. Cuando el pobreto iba a beber, no hallaba nada:

espantabase, maldecía, daba al diablo el jarro y el vino, no sabiendo que podía ser.

"No diréis, tío, que os lo bebo yo -decía-, pues no le quitáis de la mano."

Tantas vueltas y tiento dio al jarro, que hallo la fuente y cayo en la burla; mas así lo disimulo como si no lo hubiera sentido, y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando en el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, senteme como solía, estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que agora tenia tiempo de tomar de mi venganza y con toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejo caer sobre mi boca, ayudandose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que de nada desto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima. Fue tal el golpecillo, que me desatino y saco de sentido, y el jarrazo tan grande, que los pedazos del se me metieron por la cara, rompiendomela por muchas partes, y me quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy día me quede.

Desde aquella hora quise mal al mal ciego, y aunque me quería y regalaba y me curaba, bien vi que se había holgado del cruel castigo. Lavome con vino las roturas que con los pedazos del jarro me había hecho, y sonriendose decía: " ¿Que te parece, Lázaro? Lo que te enfermo te sana y da salud", y otros donaires que a mi gusto no lo eran.

Ya que estuve medio bueno de mi negra trepa y cardenales, considerando que a pocos golpes tales el cruel ciego ahorraría de mí, quise yo ahorrar del; mas no lo hice tan presto por hacello mas a mí salvo y provecho. Y aunque yo quisiera asentar mi corazón y perdonalle el jarrazo, no daba lugar el maltratamiento que el mal ciego dende allí adelante me hacia, que sin causa ni razón me hería, dandome coscorrones y repelandome. Y si alguno le decía por que me trataba tan mal, luego contaba el cuento del jarro, diciendo:

" ¿Pensareis que este mi mozo es algún inocente? Pues oíd si el demonio ensayara otra tal hazana."

Santiguandose los que lo oían, decían: " ¡Mira, quien pensara de un muchacho tan pequeño tal ruindad!", y reían mucho el artificio, y decianle: "Castigaldo, castigaldo, que de Dios lo habréis."

Y él con aquello nunca otra cosa hacia. Y en esto yo siempre le llevaba por los peores caminos, y adrede, por le hacer mal y daño: si había piedras, por ellas, si lodo, por lo mas alto; que aunque yo no iba por lo mas enjuto, holgabame a mí de quebrar un ojo por quebrar dos al que ninguno tenia. Con esto siempre con el cabo alto del tiento me atentaba el colodrillo, el cual siempre traía lleno de tolondrones y pelado de sus manos; y aunque yo juraba no lo hacer con malicia, sino por no hallar mejor camino, no me aprovechaba ni me creía mas: tal era el sentido y el grandísimo entendimiento del traidor.

Y porque vea vuestra merced a cuanto se extendía el ingenio deste astuto ciego, contare un caso de muchos que con él me acaecieron, en el cual me parece dio bien a entender su gran astucia. Cuando salimos de Salamanca, su motivo fue venir a tierra de Toledo, porque decía ser la gente más rica, aunque no muy limosnera. Arrimabase a este refrán: "Mas da el duro que el desnudo." Y venimos a este camino por los mejores lugares. Donde hallaba buena acogida y ganancia, deteniamonos; donde no, a tercero día hacíamos Sant Juan.

Acaeció que llegando a un lugar que llaman Almorox, al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna, y como suelen ir los cestos maltratados y también porque la uva en aquel tiempo esta muy madura, desgranabasele el racimo en la mano; para echarlo en el fardel tornabase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, ansí por no lo poder llevar como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentamonos en un valladar y dijo:

"Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas, y que hayas del tanta parte como yo.

Partillo hemos desta manera:

tú picaras una vez y yo otra; con tal que me prometas no tomar cada vez mas de una uva, yo haré lo mesmo hasta que lo acabemos, y desta suerte no habrá engaño."

Hecho ansí el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance; el traidor mudo de propósito y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contente ir a la par con él, mas aun pasaba adelante: dos a dos, y tres a tres, y como podía las comía.

Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y meneando la cabeza dijo:

"Lázaro, engañado me has: jurare yo a Dios que has tu comido las uvas tres a tres.""No comí -dije yo- más ¿por qué sospecháis eso?"Respondió el sagacisimo ciego:

" ¿Sabes en que veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.", a lo cual yo no respondí. Yendo que ibamos ansí por debajo de unos soportales en Escalona, adonde a la sazón estábamos en casa de un zapatero, había muchas sogas y otras cosas que de esparto se hacen, y parte dellas dieron a mi amo en la cabeza; el cual, alzando la mano, toco en ellas, y viendo lo que era dijome:

"Anda presto, muchacho; salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo."

Yo, que bien descuidado iba de aquello, mire lo que era, y como no vi sino sogas y cinchas, que no era cosa de comer, dijele:

"Tío, ¿por qué decís eso?"Respondiome:

"Calla, sobrino; según las manas que llevas, lo sabrás y veras como digo verdad."

Y ansí pasamos adelante por el mismo portal y llegamos a un mesón, a la puerta del cual había muchos cuernos en la pared, donde ataban los recueros sus bestias. Y como iba tentando si era allí el mesón, adonde él rezaba cada día por la mesonera la oración de la emparedada, asió de un cuerno, y con un gran suspiro dijo:

" ¡Oh, mala cosa, peor que tienes la hechura!! ¡De cuantos eres deseado poner tu nombre sobre cabeza ajena y de cuan pocos tenerte ni aun oír tu nombre, por ninguna veía!"Como le oí lo que decía, dije:

"Tío, ¿qué es eso que decís?"

"Calla, sobrino, que algún día te dará este, que en la mano tengo, alguna mala comida y cena.""No le comeré yo -dije- y no me la dará."

"Yo te digo verdad; si no, verlo has, si vives."

Y ansí pasamos adelante hasta la puerta del mesón, adonde pluguiere a Dios nunca allá llegáramos, según lo que me sucedía en él.

Era todo lo mas que rezaba por mesoneras y por bodegoneras y turroneras y rameras y ansí por semejantes mujercillas, que por hombre casi nunca le vi decir oración.

Reime entre mi, y aunque muchacho note mucho la discreta consideración del ciego.

Mas por no ser prolijo dejo de contar muchas cosas, así graciosas como de notar, que con este mi primer amo me acaecieron, y quiero decir el despidiente y con el acabar ... (ver texto completo)
"Hijo, ya sé que no te veré más. Procura ser bueno, y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto. Valete por ti."Y así me fui para mi amo, que esperandome estaba. Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, esta a la entrada della un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandome que llegase cerca del animal, y allí puesto, me dijo:

"Lázaro, llega el oído a este toro, y oirás gran ruido dentro del."Yo simplemente llegue, creyendo ser ansí; y como sintió que tenia ... (ver texto completo)