UN DOMINGO DE NIEBLA, LO QUE HACE EL HAMBRE
Aquel hombre campesino tuvo su día de suerte, en su caminar sin tino burlo de pronto a la muerte. Eran las nueve de la mañana del año 1948, un domingo del mes de diciembre, con la niebla cubriendo los caminos, y el hambre teniéndole presente. Agarrando un saco con destreza, camino por senderos muy cubiertos por la niebla, que los guardas del campo vigilaban, y este hombre soñó tener alientos, y en su saco remolachas se llevaba. hubo un guarda que escuchaba ... (ver texto completo)
Aquel hombre campesino tuvo su día de suerte, en su caminar sin tino burlo de pronto a la muerte. Eran las nueve de la mañana del año 1948, un domingo del mes de diciembre, con la niebla cubriendo los caminos, y el hambre teniéndole presente. Agarrando un saco con destreza, camino por senderos muy cubiertos por la niebla, que los guardas del campo vigilaban, y este hombre soñó tener alientos, y en su saco remolachas se llevaba. hubo un guarda que escuchaba ... (ver texto completo)